sábado, 10 de abril de 2021

Redescubrir el ritmo natural


 La pantalla de nuestra vida tiende a estar ocupada en su totalidad por “reestrenos” del pasado o proyecciones de posibles futuros. Mientras tanto, el corazón aguarda pacientemente para hablarnos sobre cosas sabias y hermosas, pero no puede comunicarse a causa del ruido.

Pasamos la mayor parte de nuestra vida creando o consumiendo un ruido llamado pensamiento. A veces, tratamos de hacer ambas cosas al mismo tiempo. El mundo allá afuera está cada vez más ruidoso, y nosotros estamos muy ocupados convirtiendo ese ruido en pensamientos. Los pensamientos se mezclan con los recuerdos y las experiencias. Esto dificulta incluso iniciar nuestro viaje hacia la paz interior, la calma  la satisfacción.

Pero el propósito no es cerrarse al mundo, no es un intento de evitar los sonidos de la edad moderna o detener el pensamiento. El objetivo es, simplemente, aumentar el volumen de nuestra propia quietud interior para darnos la oportunidad de conectarnos con el manantial del poder interior y oír qué tiene que decir nuestro corazón (a veces llamado intuición).

Este no es un proceso instantáneo y se necesita algo de práctica. Se tiene que empezar por hablar menos a lo largo del día. ¿Se tiene que decir todo lo que decimos? ¡No! Entonces, tenemos que eliminar todo lo que no es necesario. Luego, al cabo de algunos días, concentrémonos en decir lo que tenemos que decir, de manera más suave y más lenta.

Cuando hacemos esto, empezamos a descubrir un ritmo interior, que se parece más a nuestro ritmo natural. Lo sabremos. Comenzaremos a sentirnos más cómodos y confortables con nosotros mismos y con los demás. Cuando hacemos estas tres cosas: hablar menos, hablar con suavidad y hablar lentamente, nuestra mente hace lo mismo en la conversación con nosotros mismos.

Advertiremos que estamos más tranquilos y que tenemos mucha más energía a nuestra disposición. También, empezaremos a ver que aumenta la cantidad y la calidad de las ideas y que la capacidad de discernimiento y decisión se torna más aguda y más fácil.

Extracto del libro:
7 estrategias para liberarse del estrés.
El factor ¡Ajá!
Ed. KIER
Mike George

Liberarse de la ira


Para liberarte del hábito de encolerizarte, el primer paso es reconocer a esta enemiga emocional. Lo cual significa aprender a ser consciente de ti, a observar con suavidad y sin tensión tus pensamientos y sentimientos mientras surgen. El segundo paso es responsabilizarte por completo de tu ira.

Cuando surja la ira en ti, no te impliques con ella ni la alimentes; recuerda que tú no eres tu ira ni tus emociones, sepárate de ellas y vuelve a concentrarte en conectar de nuevo con tu paz interior y tu sabiduría innata.

En el fondo de tu conciencia está la fuente interior de paz que también es tu poder. En el centro del huracán emocional hay un lugar donde siempre encontrarás la paz que necesitas para recuperar la calma y la fuerza necesaria para concentrarte. Una vez estés en él, recuperarás la paz interior y empezarás a ver de dónde ha surgido toda esa ira que has creado.

En el núcleo de tu sereno corazón hay una sabiduría omnisciente que siempre ha estado presente. Todos tenemos este recurso interior. Esta sabiduría innata sabe que la ira es malsana, irracional y que se basa en la ilusión de que le mundo debe bailar a tu ritmo. Si escuchas esa voz de sabiduría el tiempo suficiente, verás que tu ira es inútil, y los hábitos y las ilusiones en que se basa se atrofiarán.

Extracto del libro:
Transformar la ira en calma interior.
Claves para recuperar tu equilibrio emocional.
Ed. ONIRO

Mike George 

Una relación con Dios


El principio universal fundamental es el respeto, a partir del cual surge la aceptación, la tolerancia, la inclusión y, en última instancia, el amor. Hay muchos pasos que recorrer hasta el amor genuino. El amor es el poder del universo y es la naturaleza de Dios. También es el instinto básico espiritual del espíritu humano.

Cualquier acto violento e irrespetuoso ante el derecho de ser de otro está condenado al fracaso. Esta ignorancia se denomina Abismo. El Abismo existe cuando no hay paz ni respeto y se considera que la fuerza bruta lo puede todo. Cuando los derechos básicos y la voluntad básica son derrocados por el temor y la codicia, se quiebra la paz.

La codicia destruye todo el sentido de la seguridad porque lo que se gana nunca es suficiente; el culto del «más, más y más» resuena en las culturas que la viven. Y este «más» se arrebata sin importar lo que ocurra a los demás. El hecho de que los demás sean menos o tengan menos se ignora y se justifica con el eslogan de «la supervivencia de los mejor preparados».

El egoísmo brutal que diezma los bosques, contamina el cielo, vierte productos químicos a los ríos y mares y abusa de los seres humanos recibe su contragolpe a tiempo. Estas crisis nos despiertan al hecho de que toda vida es preciosa y que necesitamos volver al buen camino. Muchas personas ven y sienten esto, y hay una percepción creciente de que solamente las raíces de nuestra espiritualidad inherente pueden proporcionarnos la base de una vida auténtica.

Un retorno a la Semilla, al yo original y a los principios universales solamente puede reforzar nuestra existencia. Porque la verdad, el progreso o el logro significan que todos nos sentimos bien. Cada persona y forma de la naturaleza siente la armonía de su pertenencia mutua en este planeta. En silencio podemos cultivar las semillas del conocimiento y recuperar el Jardín del Edén.

Extracto del libro:
Sentirse en plenitud.
Reflexiones para mejorar tu vida
Ed. Brahma Kumaris

Dadi Janki 

Retorno a la semilla


El principio universal fundamental es el respeto, a partir del cual surge la aceptación, la tolerancia, la inclusión y, en última instancia, el amor. Hay muchos pasos que recorrer hasta el amor genuino. El amor es el poder del universo y es la naturaleza de Dios. También es el instinto básico espiritual del espíritu humano.

Cualquier acto violento e irrespetuoso ante el derecho de ser de otro está condenado al fracaso. Esta ignorancia se denomina Abismo. El Abismo existe cuando no hay paz ni respeto y se considera que la fuerza bruta lo puede todo. Cuando los derechos básicos y la voluntad básica son derrocados por el temor y la codicia, se quiebra la paz.

La codicia destruye todo el sentido de la seguridad porque lo que se gana nunca es suficiente; el culto del «más, más y más» resuena en las culturas que la viven. Y este «más» se arrebata sin importar lo que ocurra a los demás. El hecho de que los demás sean menos o tengan menos se ignora y se justifica con el eslogan de «la supervivencia de los mejor preparados».

El egoísmo brutal que diezma los bosques, contamina el cielo, vierte productos químicos a los ríos y mares y abusa de los seres humanos recibe su contragolpe a tiempo. Estas crisis nos despiertan al hecho de que toda vida es preciosa y que necesitamos volver al buen camino. Muchas personas ven y sienten esto, y hay una percepción creciente de que solamente las raíces de nuestra espiritualidad inherente pueden proporcionarnos la base de una vida auténtica.

Un retorno a la Semilla, al yo original y a los principios universales solamente puede reforzar nuestra existencia. Porque la verdad, el progreso o el logro significan que todos nos sentimos bien. Cada persona y forma de la naturaleza siente la armonía de su pertenencia mutua en este planeta. En silencio podemos cultivar las semillas del conocimiento y recuperar el Jardín del Edén.

Extracto del libro:
Sentirse en plenitud.
Reflexiones para mejorar tu vida
Ed. Brahma Kumaris

Dadi Janki 

Abrazar el miedo


Si cuando enfrentas un conflicto tiendes a retroceder, la energía se anula y se cierra. El miedo que produce la ira ajena –y, sin duda, también la propia- debilita la energía.

Al sentirte disminuir ante un posible conflicto, acoge la situación. Siente cómo te abres a la posibilidad de fundirte con ella y desaparecerá el temor a la ira o a las emociones ajenas o propias fuera de control.

Al entender las circunstancias y personas externas como algo más fuerte que tú, quedas en un estado de inseguridad, viviendo a partir de un modelo de dominación, que implica que siempre está la opción de que, algún día, alguien o algo se levante y sea más poderoso que tú. La pasividad te convierte en una esponja que absorbe las vibraciones de alrededor y esas vibraciones te bloquean.

Sin embargo, al administrar tu propia energía, al vivir en el estado de la propia verdad, el propio poder, sin comparar ni medir ese poder en relación con otras personas o situaciones (y que, siempre que sea posible, provenga desde una posición de amor), entonces será más fácil sentir confianza y seguridad a la vez que generar paz extendiendo esa vibración en derredor.

Al abrazar el miedo, es posible usarlo como un maestro para anular y transformar hábitos y esquemas obsoletos, generando vibraciones positivas y dándolas a quienes te rodean.

Extracto del libro:
Las cuatro caras de la mujer.
Restaurando tu auténtico poder. Recobrando tu belleza eterna.
Ed. Vergarra

Caroline Ward 

Satisfacción


Cuanto más positivos son los pensamientos que cruzan por mi mente, mayor es la satisfacción que siento.

Es fácil sentir satisfacción cuando nos alaban y nos aprecian, pero el verdadero signo de fortaleza espiritual es conservar el sentimiento de satisfacción cuando nos critican o nos rechazan.

Para adquirir esta fortaleza debo aprender cómo ama Dios. Solo en lo más profundo de mi meditación, Dios me muestra la clase de amor que debo expresar de modo que yo mismo nunca rechace ni critique a los demás y no abrigue más que buenos deseos hacia ellos.

Entonces, sentiré satisfacción, sea lo que sea lo que la vida me depare.

Extracto del libro:
Libro de las Virtudes
Ed. Brahma Kumaris

Dadi Janki 

Frente a las dificultades, respuestas espirituales


 Vivimos en una época en donde existen la injusticia, la pobreza, la riqueza y la corrupción; es decir, toda una serie de apoteosis. Aunque esto no es fácil de aceptar, no es porque lloremos todo el día que las dificultades van a desaparecer, ni porque neguemos la realidad que las cosas van a dejar de suceder.

Frente a las dificultades de la vida, tenemos que encontrar en nosotros mismos respuestas espirituales. El conocimiento espiritual nos permite ver que si el mundo está mal, no es porque Dios lo quiso, sino porque el ser humano crea los espejismos de felicidad por los que luego pelea: el dinero, la fama, la posición, las posesiones, etc. Todos estos espejismos se crean porque las personas han perdido su capacidad de ser felices.

Si hay malestar existencial es porque uno desperdicia la propia energía o la utiliza mal. Por ello es tan importante usar el conocimiento, la sabiduría y la capacidad de elección: ¿qué quiero y debo hacer?

Manejar la crisis implica volver a mirar hacia adentro y preguntarse: ¿qué es lo que yo no acepto, qué es lo que yo no entiendo y qué es lo que yo no hago para resolver las crisis?

No se puede dar lo que no se tiene, y lo que el mundo necesita es paz, amor, verdad, poder y actos con conciencia. No hacer nada malo es insuficiente: hay que hacer cosas buenas en la vida, ya que seremos juzgados por nuestros actos.

En cuanto a los pensamientos, lo más importante es no reprimir todo lo negativo, sino más bien crear pensamientos beneficiosos y positivos, ya que la mente no se detiene. En pocas palabras, a la mente hay que darle semillas positivas para que haga crecer flores hermosas.

Extracto del libro:
Meditar para ser feliz.
El arte de manejar las emociones
Ed. Brahma Kumaris
Valerianne Bernard y Marianne Lizana