viernes, 19 de marzo de 2021

El alimento esencial del espíritu


El alimento esencial del espíritu es el amor. Una experiencia real de la energía divina y el amor de Dios volverá a encender la luz de mi ser interior y empezará a curar las heridas y traumas.

A menudo, he buscado ese tipo de amor en los seres humanos y a veces he sentido abandono. Ahora puedo experimentar que, al llenarme del amor espiritual de Dios, de manera natural siento más cariño hacia los demás y menos exigencia respecto a que me ofrezcan amor, apoyo y reconocimiento. Cuando mi apoyo tiene un origen espiritual, me hago independiente y me siento que me autoalimento. Aprendo cómo sustentarme mental, emocional y espiritualmente.

Para captar las elevadas y divinas vibraciones de Dios, tengo que ajustar mi conciencia y pensamiento de la manera adecuada. Debo apartar de mi mente las preguntas de por qué, cómo, cuándo y dónde, así como los pensamientos de duda, incapacidad o miedo y confusión. Eso me permitirá empezar a sentirme tal y como soy, es decir, como un ser interior y espiritual de luz que, en su estado más puro y original, es positivo y está lleno de gozo, paz, amor y aceptación; me liberaré de cuestiones triviales y mundanas, permitiendo que emerja mi propia verdad interior.

Extracto del libro:
Avanzar.
Senderos hacia el crecimiento personal
Ed. Brahma Kumaris

Margaret Pinkerton 

Adiós al desánimo


El respeto por uno mismo o la profunda aceptación del yo es una forma de humildad que expresa una automática consideración por el otro. Cuando hay respeto por uno mismo y humildad, no hay espacio para el desánimo o la negatividad.

He considerado que el alejamiento espiritual significa poseer un fuerte sentido del yo, que no se deja influir por los factores negativos de los demás; es una manera de amar a los otros como seres eternos y de comprender que ellos también han sido engañados por la conciencia corporal.

Considerar que todo reside dentro de un plan divino, es el aspecto final del desapego espiritual. Pensemos por un momento que el mundo es un enorme escenario, donde cada alma posee una parte exclusiva y precisa para representar. Un actor ejecuta la suya sin preocuparse por los papeles de los demás. Concentrado en su rol, simplemente observa e interactúa con los papeles de los otros, sin intentar representar el de ellos. Usted puede convertirse en un observador del drama de la vida, de esta manera.

Vivimos en una era compleja pero estoy convencido de que es un drama benevolente, aun cuando las escenas contengan dolor o sufrimiento. Con una actitud espiritual, imagine que está sentado en un cine, donde se entretiene con cada escena. A través de la conciencia del alma se ve todo de manera diferente y se comprende que la inmortalidad no deja lugar para la preocupación, el temor   o la zozobra. El sentido de un propósito más elevado evita el surgimiento de pensamientos y sentimientos negativos o inútiles.

Otro aspecto para eliminar el desánimo y la negatividad y dejar de ser una víctima es asumir responsabilidades; por nuestras acciones, nuestros sentimientos y nuestras respuestas. Cuando logramos adquirir responsabilidad y dejamos de echar culpas, estamos comprometiendo nuestros esfuerzos para alcanzar nuestra auto-trasformación.

Extracto del libro:
Misión de amor.
Viaje espiritual de un médico.
Ed. Kier

Roger Cole 

En mi corazón



La virtud es un tema muy profundo y a la vez muy sencillo. Es su estado original, toda alma humana está colmada por la belleza y la fragancia de cualidades divinas. Esas cualidades se manifiestan entonces en la vida personal y en las relaciones con los demás porque el alma se expresa en cada acción.

Pero, últimamente hemos olvidado nuestra identidad espiritual, y de ese modo hemos perdido contacto con nuestras cualidades interiores. No obstante, si cada día dedicamos un rato de silencio a ponernos en contacto con el Ser Supremo y a nutrir nuestra mente con pensamientos espirituales, reviviremos dichas cualidades.

Porque, sólo cuando acallamos la cháchara de nuestra mente podemos oír realmente lo que hay en nuestro corazón y descubrir la límpida y calma pureza que anida en nuestra alma. El amor espiritual nos conduce al silencio de nuestro estado original del ser.

Este silencio tiene el poder de generar armonía en todas las relaciones, y la delicadeza necesaria para conservarla. Y es, precisamente, en el momento en que reina el silencio en mi interior, cuando Dios se presenta en mi corazón y mi mente colmándome de paz, amor y poder.

Extracto del libro:
El libro de las virtudes
Ed. Brahma Kumaris
Dadi Janki

Dentro de mí



La necesidad de estar libre de cualquier problema es completamente natural y constituye uno de los derechos humanos más básicos. Existe una necesidad fundamental de romper con la tristeza.

Con frecuencia, lo único que consigo es agotarme en una lucha contra causas externas imaginarias, sin reconocer que la verdadera simiente del sufrimiento está dentro de mí. En vez de usar las herramientas de la razón y la madurez, dejo que afloren mis sentimientos limitados y los empleo como un martillo para acabar con la confusión. Pero, por lo general, lo único que se quiebra es el ser.

Muchas de las situaciones que provocan sufrimiento emocional son relativamente triviales. El sufrimiento se compra por un precio muy barato, y a veces por nada.

Pero, no existe nada que valga la pena como para hacerme abandonar mi estado esencial de paz. Si alguien hace algo contrario a mi gusto o manera de hacer las cosas, ¿por qué debo irritarme? Incluso si algo sale mal, si siento ira, la situación será aún más difícil de corregirse. El triste resultado es que tanto la situación como el ser se quedan fuera de control.

Lo irónico es que, a pesar de que el efecto es negativo, está motivado por el deseo de alcanzar un estado de paz en el que ya no se sienta dolor. Ocurre que lo que esta situación necesita se presenta de un modo erróneo y confuso; incluso en una situación de conflicto, el individuo sigue, de alguna forma, buscando su cualidad original de paz. Hay una gran cantidad de incongruencias en la confusión y la rabia.

Sin embargo, a pesar de todo esto, la meta fue siempre la misma, aunque a veces aparezca de forma errada. Lo único que quiero es paz, amor y felicidad. Lo anhelo en todo y para todos los que forman mi mundo externo y, de muevo, la paradoja: Paz, amor y felicidad son mis características intrínsecas y siempre lo han sido. ¡Estoy buscando algo que ya tengo!

Extracto del libro:
La última frontera.
Un viaje por la conciencia humana.
Ed. Brahma Kumaris

Ken O’Donnell 

Ligereza y paz


En conciencia del alma darás amor y respeto a los demás de forma natural y, con el tiempo, recibirás a cambio amor y respeto. Cada acción realizada en conciencia del alma es una acción a través de la cual te beneficias y, por ello, también beneficiará a otros.

El karma empieza en la mente en la forma de pensamientos, las semillas de la acción. Así como es el pensamiento, así será la acción. Los pensamientos, al igual que las acciones, emiten vibraciones e influyen en la atmósfera alrededor. Habrá un retorno kármico de esas vibraciones.

Los pensamientos puros, felices, de paz son los tesoros más valiosos de la vida. Si mantienes esos pensamientos beneficiosos en tu conciencia, vayas a donde vayas, crearás una atmósfera pura de paz y felicidad, de la cual otros se beneficiarán muchísimo.

Comprender las consecuencias de las acciones significa que pones cuidado en hacer todo de la manera adecuada. Si vas más despacio, te das más tiempo para hacer las cosas correctamente. Si algo se hace bien, es muy probable que no cause problemas en el futuro. El trabajo bien hecho te deja con una mente en paz.

Concentrarte completamente en lo que estás haciendo en este momento te permite tener el control absoluto tanto de tu mente como de tu cuerpo. Si sigues realizando acciones con conciencia del alma, puedes permanecer ligero y lleno de paz.

Extracto del libro:
Meditación práctica.
Yoga espiritual para la mente.
Ed. Kier

B. K. Jayanti 

El arte de vivir


El estado natural del alma humana es de una expresión creativa única. Cuando nos desconectamos de nuestra seguridad eterna y comenzamos a depender de los demás para sentirnos seguros, ponemos en riesgo esa capacidad innata.

Cada vez que preguntas a un grupo de niños de cinco años quién puede cantar, todos levantan la mano gritando: “¡Yo!”. Y si preguntas quién puede bailar, de nuevo, todos levanta su mano y gritan: “¡Yo!”. Cuando preguntas lo mismo a un grupo de adultos, con suerte, uno de ellos se ofrecerá.

La inteligencia creativa no tiene que ver con ser un aclamado artista sino con vivir la vida como un arte. Se trata de expresar nuestra singularidad, con el gozo que nace de no tener restricciones externas. Hoy se nos recomienda ser “adecuados”. La pregunta que surge es: ¿Adecuados según el criterio de quién?

Por lo general gastamos una cantidad desmesurada de energía pensante en divagar cómo las cosas resultarán o no resultarán. Encogemos nuestro mundo por inseguridad y miedo, y así olvidamos el arte de vivir. Cuando somos espontáneos no pensamos tanto.

La inteligencia creativa nos reconecta con eses arte perdido. Busca predecir nuestro futuro, en armonía con nuestra más preciosa esencia. Tiene que ver con comprender la ley de la manifestación, las dimensiones y energías de la transformación, y luego usar los ocho poderes (retraerse, soltar, tolerar, aceptar, discernir, decidir, afrontar y cooperar) para despejar el camino y dejarnos llevar por el río de novedades que fluye hacia el océano de la vida.

Extracto del libro:
Las cuatro caras de la mujer.
Restaurando tu auténtico poder. Recobrando tu belleza eterna.
Ed. Vergara
Caroline Ward

Es necesario un "click" en el intelecto


En la meditación, entendemos que el “tercer ojo” u “ojo interior” significa la capacidad para entender y percibir correctamente, para, sobre la base de esta percepción o comprensión, actuar y comportarse en consecuencia. En otras palabras, sobre la base de verdades espirituales, pensamos, hablamos y actuamos de modo que la paz y el bienestar lleguen a ser algo natural en nuestra vida.

El tercer ojo es el intelecto del alma; cuando se abre, se comprende la necesidad de mejorar, cambiar y/o crear algo que me ayudará a mí y a los demás a mantener una mejor calidad de vida.

El alma tiene tres facultades: La mente, a través de la que creamos pensamientos; el intelecto, con el que comprendemos, discernimos y decidimos; y los sanskars, que son impresiones en forma de recuerdos, características de la personalidad y hábitos. Las tres facultades trabajan juntas: La mente está influenciada por factores externos e internos, que pueden ser tanto positivos como negativos. El intelecto debe entender, discernir y decidir qué es cada cosa y después actuar.

En toda la historia, ha habido maestros que han ofrecido conocimiento espiritual, a través del cual intentaban despertar la conciencia de la gente para tener relaciones, actitudes, pensamientos y acciones más positivos y agradables. Pero para que esto suceda, tiene que producirse un “clic” en el intelecto, es decir, tiene que haber una comprensión y disposición para cambiar viejas costumbres y características negativas de la personalidad y llegar a ser un ser humano mejor, ética y espiritualmente.

Con la meditación, poco a poco nos vamos liberando de la angosta vía de pensamiento y de centrarnos excesivamente en cosas equivocadas; cuanto más nos abrimos a un nivel sutil, más positivo y beneficioso llega a ser nuestro centro de atención.

Extracto del libro:
Pensamiento oriental para la mente de occidente.
Visión del Raja Yoga
Ed. Brahma Kumaris
Anthony Strano