martes, 11 de mayo de 2021

Donde reside el verdadero poder


El poder de la cooperación es natural: en este planeta no podría existir nada sin él. ¿Cómo podríamos prosperar los seres humanos sin la cooperación de los árboles, las plantas, el aire, la tierra y la luz del sol? En el reino de la naturaleza se pueden ver muchos ejemplos de cooperación mutuamente beneficiosa.

Vivimos en una sociedad que no existiría si no hubiera cooperación. Aunque no funcione todo lo bien que debería, cada uno de nosotros presta un servicio muy necesario para los demás; hospitales, panaderías, tiendas, escuelas...

La cooperación con el mundo exterior es fácil cuando nos posicionamos con confianza y humildad, dejando espacio para que los demás puedan entrar y crear con nosotros. Entonces, las personas están abiertas, son tolerantes, y sienten que pueden confiar.

Si queremos que una tarea compartida sea un verdadero éxito, deberá ser satisfactoria para todo el mundo: todos los implicados necesitan ver sus beneficios y sentirse realizados, además de honrados por haber desempeñado un papel en ella.

Puede que a la persona más importante se la considere un líder pero un líder genuino es el que puede facilitar esa participación apreciativa y ese sentimiento colectivo de honor. La cooperación se obtiene con la confianza: la confianza facilita la integración y la unidad.

Cuando la mente se siente en paz podemos cooperar con cualquier cosa o persona. Nos convertimos en seres libres, con nosotros mismos, con Dios y con el juego de la vida. Ahí es donde reside el verdadero poder.

Extracto del libro:
La búsqueda del bienestar.
Utiliza tus ocho poderes
Ed. Brahma Kumaris

Anthony Strano 

Introversión para obtener paz


Si quiero llevar la paz a los demás, la primera lección que debo aprender es dejar de estar en guerra conmigo mismo.

Durante la meditación me retiro al refugio interior del alma y me regocijo con el tranquilo fluir de los pensamientos de amor que pasan por el ser. Si mi paisaje interior está colmado de hermosos pensamientos, todo lo que hago es placentero; la capacidad de gozar con la propia compañía es uno de los grandes dones de la vida.

Cuando dejo de pensar en mis responsabilidades y lleno mi mente de paz y benevolencia, puedo tomar sobre mí cargas más y más pesadas sin por ello sentirme agobiado. Solo cuando he acallado la turbulencia de mi propia mente puedo estar en paz con el mundo.

Cuando he alcanzado cierto grado de paz interior, logro oír la voz de mi sabiduría y sé cuándo y dónde aplicar mi energía para mayor beneficio de todos. Con delicadeza, llevo la calma a las situaciones caóticas y ofrezco consuelo a las mentes alteradas.

Extracto del libro:
El llibre de les Virtuts
Ed. Brahma Kumaris

Dadi Janki 

Despertar y permanecer despiertos


Lo principal es incrementar la consciencia del yo como alma y reducir el espejismo de que somos nuestro cuerpo. Esto asegura que todas las acciones surjan de un estado de paz interior, generosidad y benevolencia, sin ninguna agenda personal o deseo consciente de devolución.

Esto requiere el delicado esfuerzo de recordarnos constantemente a nosotros mismos quiénes y qué somos (alma y no cuerpo). Nuestra identificación con nuestro cuerpo es tan fuerte que puede correrse como una cortina sobre nuestra consciencia, en un segundo.

El camino del despertar espiritual es, por lo tanto, despertar (consciencia del yo como alma) y dormir (bajo el espejismo de que somos nuestro cuerpo), despertar y dormir. Tendemos a fluctuar entre los dos hasta que encontramos estabilidad en la consciencia-alma.

Por eso es importante despertar y permanecer despiertos, y también por eso es importante darles a nuestra mente e intelecto buen alimento y ejercicio espiritual todos los días, para mantenerlos frescos y alertas.

Estar en consciencia-alma y actuar a partir de esa consciencia, naturalmente cura las cicatrices (hábitos y tendencias) dejadas por acciones pasadas basadas en el espejismo (consciencia-cuerpo).

Extracto del libro:
A la luz de la meditación.
Una guía para meditar y alcanzar el desarrollo espiritual
Ed. Kier

Mike George 

De la conciencia a la acción


Comenzando por el nivel de conciencia, como en una reacción en cadena, se produce un estado mental que trae consigo un estado emocional o humor específicos, lo que inmediatamente forma una actitud o postura mental que se transforma en la base de la visión o punto de vista.

Si una acción concreta llega como resultado de esta secuencia, causa un efecto paralelo en el mundo físico que, a su vez, repercute en el estado de conciencia, produciendo en él una modificación. Si existe alguna irregularidad en la semilla de este proceso (de conciencia), la irregularidad continuará.

Durante las 24 horas del día tenemos una emoción u otra. Igual que el estado emocional produce cambios en el metabolismo y en el mundo que hay alrededor, cada segundo del día influimos en el mundo que nos rodea y viceversa. Estamos rodeados por un mundo que es el resultado de la contribución de pensamientos, actitudes y visiones de muchas personas, que transformaron en realidad lo que visualizaban en su mente.

Cuando contemplamos esa reacción en cadena, de la conciencia a la acción, podemos deducir que todo lo que existe en nuestras vidas colectivas y privadas es consecuencia de algo interno. Por ello, debemos empezar por tener una visión positiva de nosotros mismos y, por ende, también la tendremos de los demás. Y así, las escenas y situaciones que creemos a nuestro alrededor, con esa conciencia, también serán positivas.

Extracto del libro:
La última frontera.
Un viaje por la conciencia humana
Ed. Brahma Kumaris

Ken O’Donnell 

Conciliarse con uno mismo


 Muchos temen el desapego porque se interpreta que implica alejarse de todo y de todos o convertirse en un ermitaño.

Otros piensan que es un estado completamente carente de emoción, una frialdad que ignora las necesidades ajenas.

Desde el punto de vista espiritual, el verdadero sentido del desapego se corresponde con el de alguien que es un observador capaz de entender y reaccionar con amor incondicional en cualquier situación.

El desapego es una cualidad completamente esencial para mantenerse en un estado de paz ya que el apego es la madre de la preocupación, el gran responsable de la pérdida de la paz.

Debemos desapegarnos para poder amar las escenas de la obra de la vida y a los demás, sin que nos influyan de forma negativa sus defectos ni nos impresionen sus virtudes.

En vez de lamentarnos del mundo, de los demás y de nuestra propia naturaleza, debemos tener el desprendimiento suficiente para conciliarnos con nosotros mismos.

Extracto del libro:
La paz comienza contigo.
Ejercicios de paz para enfrentar las crisis
Ed. Brahma Kumaris
Ken O’Donnell

Presente, pasado y futuro


Con frecuencia, cuando ocurre algo desagradable, pensamos que es mala suerte. Cuando es algo bueno, pensamos en la buena suerte. Raramente conectamos nuestras experiencias del presente con nuestras acciones realizadas en el pasado ni vemos que son las que construyen nuestro futuro.

Sin embargo, hay una ley universal i eterna de justicia y equilibrio que gobierna las vidas de todos nosotros. Karma significa acción; y la ley del karma gobierna la calidad de nuestras acciones, pensamientos, palabras, hechos, visión, intenciones y actitud.

La naturaleza desea ver a las almas en su forma más benevolente y si no estamos operando así, si el ego gobierna la conciencia, si no estamos pensando y actuando en sintonía con lo que trae beneficio para todos, la naturaleza dejará de cooperar con nosotros y tratará de enseñarnos por medio del mecanismo del dolor; mediante problemas, confusión, dolor y todas las incomodidades existentes.

Si estamos en la conciencia más elevada, entonces, todos nuestros tesoros, es decir, pensamientos, sentimientos, tiempo, palabras, acciones, recursos, talentos..., serán usados para el propósito más elevado: el de crear bienestar verdadero para todos. Ante esta forma de operar, la respuesta kármica será la más elevada.

Los factores externos son un indicativo de nuestros factores internos.

Extracto del libro:
Vivenciar la meditación.
Para alcanzar profunda sabiduría, alegría y paz
Ed. Brahma Kumaris

Rona Schweitz 

viernes, 7 de mayo de 2021

¿Dónde está mi más elevado potencial?


 Existen tres tipos de circunstancias que impiden realizar el más elevado potencial. Una es permitir que otros nos influyan; la segunda, permitir que nos controlen; y la tercera, sentir apego por alguien o algo.

El peligro de estar abierto a la influencia casual de los que nos rodean impide reconocer y experimentar el propio y verdadero ser, lo que dificultará nuestro acercamiento a Dios. Las influencias no son solo aplicables a aspectos externos, también pueden provenir del interior. Por ejemplo, la arrogancia o cualquier programación o condicionamiento proveniente del ser inferior.

Por otro lado, permitir que nos controlen puede alejarnos de la experiencia de la propia singularidad, de forma que apenas podamos salir en defensa del propio ser. Este “control” no sólo puede ser resultado de fuerzas externas. Hay quien ejerce ese tipo de represión sobre su propia naturaleza, talentos y conciencia interior. Por ejemplo, dejarnos controlar por el sentimiento de cólera es reprimir las cualidades originales de tolerancia amor. Permitir el control de otros o de uno mismo, durante un tiempo prolongado crea una especie de aflicción en el alma.

Sentir apego significa depender de alguien o algo para el propio beneficio. Es el resultado de identificarse demasiado con cosas externas, como posición, posesiones o personas, lo que impide cultivar plenamente la propia personalidad, a uno mismo, al hacerte creer que no necesita desarrollar su verdad hasta el máximo potencial. Hay la creencia de que una vida apoyada sobre “muletas emocionales” es una buena vida; equivocadamente imaginas que durarán para siempre.

Mientras que la influencia permea la personalidad y el control la oscurece en parte, el apego la destruye puesto que, al contrario que los dos, el apego es voluntario, una limitación del ser autoimpuesta.

Para liberarse de los tres estados de esclavitud, tenemos que aumentar la calidad del pensamiento y estado mental general. ¡Sigamos avanzando! Cultivemos el sentimiento de que nadie puede detenernos. Debemos comprender que todos y cada uno de nosotros desempeñamos un papel y que tenemos que llevar a cabo el nuestro tal y como corresponde.

Extracto del libro:
Las alas del espíritu.
Liberar la identidad espiritual
Ed. HCI
Dadi Janki