domingo, 21 de enero de 2018

Pensamientos que curan


Actualmente la mayoría de las personas saben que lo que pensamos y lo que sentimos también afecta al cuerpo.
A veces el impacto es pequeño, quizás se manifiesta sólo en un ligero efecto sobre la presión sanguínea o la química corporal. En otras ocasiones puede ser una amenaza para nuestra vida, como por ejemplo cuando el miedo o la ira dañan el corazón, o la infelicidad crónica perjudica nuestras defensas frente a las infecciones y el cáncer. Hay un amplio rango de condiciones intermedias, en las que los sentimientos alterados pueden producir una variedad de achaques y dolores.

La sabiduría antigua así como la ciencia moderna nos informan de que podemos reducir tales riesgos desarrollando una perspectiva positiva. La verdad en el dicho “mente sana en cuerpo sano” está hoy en día más confirmada que nunca. Buscar soluciones positivas, con optimismo y humor, en lugar de sentirse desdichado al enfocarse en todo lo que no va bien, es realmente beneficioso para la salud.

A pesar de la mayor concienciación sobre estas conexiones entre la mente y el cuerpo, pocas personas saben como mejorar la salud y optimizar el bienestar creando pensamientos realmente nutritivos para la mente. Las cuestiones y respuestas que ofrecemos a continuación ofrecen una simple introducción a este importante aspecto del cuidado de la salud.

¿Por qué la vida parece que se está volviendo más dura para muchos?
La sociedad de consumo ha invertido grandes esfuerzos en mejorar las comodidades y medios materiales, pero nuestras mentes han sufrido una desatención. Los niveles en aumento de estados negativos tales como la ansiedad, la adicción, la irritabilidad y la depresión han acompañado los deseos en aumento. A la vez que socavan la salud de las personas, estas actitudes y emociones negativas dañan la sociedad y el entorno provocando una pérdida de valores fundamentales en nuestras acciones. Nos volvemos menos capaces de cuidarnos y de cooperar unos con otros así como con el mundo que nos rodea.

¿Qué podemos hacer?
Cuando nos sentimos tristes y vacíos internamente, nos convertimos en parte del problema en vez de la solución. Con frecuencia, intentamos sentirnos mejor culpabilizando otras personas o las circunstancias, pero eso sólo empeora las cosas. En lugar de ello tenemos que aprender cómo hacer nuestra mente fuerte. Es decir, llenarla con positividad.

¿Qué es la positividad?
Un atributo o energía sutil y espiritual, natural en todos nosotros, que se puede acumular en la mente al igual que la energía eléctrica se acumula en una pila. Una disposición mental positiva promueve la salud en la persona, y esta energía después fluye de forma natural hacia los demás.

¿Qué clase de pensamientos promueven la positividad?
Cuando pensamos en lo que significa ser humano, en términos de las cualidades comunes a la humanidad tales como el amor, la paz y la alegría, conectamos con una energía de verdad dentro de nosotros. Hay un núcleo de bondad en todos y cuando emergemos esta fortaleza, los sentimientos positivos emergen de forma natural.

¿Cómo podemos retener nuestra positividad?
Trabajando para eliminar la preocupación y el pesar de nuestros corazones y mentes. Nos ayuda el reconocer que los sentimientos negativos son activados por las dependencias hacia algún u otro aspecto físico de la existencia: el cuerpo, las relaciones, la riqueza o las circunstancias en el mundo que nos rodea. Si alguno de estos aspectos está en estado de trastorno, seremos más propensos a alterarnos y preocuparnos. Pero es nuestra dependencia de estas cosas, no el trastorno en sí, lo que nos causa profunda angustia. Si nos liberamos internamente, la preocupación y el pesar terminarán.

Inspiraciones para conectar con nuestra grandeza espiritual


Un signo de nuestra grandeza espiritual es cultivar relaciones armoniosas. Mediante el auto-respeto, somos capaces de satisfacer la responsabilidad de ser respetuosos hacia los demás. Si nos apegamos a nuestro rol, es el ego lo que entra en juego. En la conciencia del alma, en todos los roles se expresan nuestras cualidades divinas. La experiencia, expresión e intercambio de cualidades es la base de las relaciones armoniosas. Nuestro enfoque debería ser en primer lugar experimentar sentimientos elevados, a continuación hacer que los pensamientos y actitud estén alineados con esos sentimientos. Sólo entonces dejar que surjan las palabras.

Grandeza espiritual implica permanecer en una conciencia ilimitada. Nuestro esfuerzo es convertirnos en lo que fuimos originalmente al principio del tiempo. Subrayar esto. Tenemos que comprender el valor del tiempo y revisar qué uso estamos haciendo del mismo. Al fin y al cabo, no podemos “crear tiempo”. 

El silencio destruye nuestra negatividad y es entonces que podemos despertar a la conciencia de lo que tenemos que hacer ahora. La calidad de nuestras acciones aquí y ahora determina la calidad de nuestro futuro. Donde sea que me encuentre, lo que sea que reciba, con quien sea que esté, todo es preciso. Necesitamos comprender y experimentar este principio espiritual.

Grandeza espiritual es permanecer involucrado en el servicio ilimitado. El verdadero significado de servicio es hacer que nuestra vida sea una demostración práctica de nuestra conciencia espiritual. La forma más elevada de servir es hacerlo todo con una sonrisa. Cuidar de los demás es el mayor acto de caridad. Dar con generosidad. No esperar a que los demás den.

Cuando nuestro estado interno emite sentimientos de paz y amor, la sed de muchas almas se sacia a medida que se refrescan. El silencio interior nos permite conectar con nuestro honor y dignidad originales. Podemos experimentar que al igual que Dios, soy un espíritu, no materia. Cuando me conecto con el Ser Supremo en esta conciencia, todos Sus poderes me pertenecen.

domingo, 17 de diciembre de 2017

Administración del tiempo

Administrar el tiempo con sabiduría y precisión es un arte delicado y sutil. En general, en la actividad, nos interesa aprovechar más el tiempo y conseguir resultados. La agenda personal ha sido y es un buen instrumento que nos ayuda en nuestra organización. Vamos aprendiendo el arte de asignar prioridades a las tareas, discerniendo la real importancia de las mismas. Con estas ayudas podemos sentirnos mejor encaminados para lograr una gestión eficaz de este recurso tan preciado.

Sin embargo, a medida que nos movemos en el campo de la acción, nuestra relación con el tiempo se tiñe con diferentes experiencias, no siempre positivas, en las que la percepción de falta de control sobre el tiempo va acompañada de sensaciones de estrés y tensión.

Entonces se hace importante plantearnos algunas reflexiones: ¿Se puede en verdad controlar algo en esta vida? ¿Sabemos acaso qué puede ser de nosotros dentro de un minuto? Cuanto más se quiere controlar algo o a alguien, más desperdiciamos los preciosos recursos de energía y tiempo en tratar de ejercitar ese control.

La forma en que se experimenta el tiempo va pareja al estado de la mente. El tiempo "vuela" cuando la mente vuela. Una actitud reflexiva y constructiva requiere de una mente serena y calmada. Así se ahorrará tiempo. Cuando mi mente se tranquiliza, se enriquece la acción con paz y positividad, y se siente que el tiempo se expande, mientras que una mente agitada y negativa será una fuente de imprecisiones y desarmonía en las acciones, y experimentará que siempre falta tiempo para conseguir los objetivos que se propone.

Necesitamos aprender a ir de dentro hacia fuera: primero está la semilla (nuestro estado anímico, mental y espiritual), después el árbol (la expansión de las acciones y la actividad).

Se hace preciso dedicar tiempo para conocerse y cuidarse uno mismo.
 
Esto no es egoísmo, sino un respeto genuino por el ser. Si uno no se ve a sí mismo como algo prioritario e invierte algo de tiempo para sí, tendrá que utilizar muchísimo tiempo intentando controlar y arreglar todas las situaciones externas... y sin garantías de éxito.

Dadi Janki, una sabia yoguini de India, dijo una vez: "El tiempo, los pensamientos y la energía no se deberían malgastar, si algo no es necesario, no lo hagas. El tiempo no va a esperarnos, así que, ¿porqué no utilizar nuestro precioso tiempo en ser felices? No esperes al futuro para cambiar, si no es ahora, entonces no será nunca".

La práctica del silencio y la meditación nos capacita a entrar en nuestro mundo interno y descubrir nuestras habilidades y capacidades para ser maestros del tiempo y de las situaciones.



Relaciones sanas y armoniosas

Si quieres ser feliz has de aprender a amar y apreciar, manteniendo al mismo tiempo tu independencia.

La raíz del sufrimiento, es el apego. Has creado un espacio en tu mente que mantiene a esa persona u objeto como parte de ti mismo. Cuando se critica, se desprecia o deja de estar contigo esa persona u objeto, sientes dolor en la mente, tienes el sentimiento de pérdida.

La persona sensata sabe que enfadarse con alguien es perder tiempo y energía. Después hay que esforzarse por reconstruir esa relación. Es mucho más útil, respirar profundamente, poner atención a tu actitud y responder sin apresurarte. De esta manera, mejora y fortalece tus relaciones con los demás, crea confianza y ellos perdonarán tus errores.

Para vivir en paz procura no depender de nadie, pero a la vez ayuda a los demás a que no dependan de ti. Ayúdales a ser personas independientes, libres y responsables de sus vidas. De la misma forma asegúrate de no causar pesar a nadie. Y no permitas que los demás se conviertan en una fuente de dolor para ti.

La forma más efectiva de ayudar a los demás es siempre permanecer pacífico. Conviértete en el ejemplo que los otros desean ver. Entender las situaciones es importante y te da perspectiva, pero es esencial aplicar lo que entiendes, ya que eso te da experiencia.

Si piensas que sólo tú puedes hacer algo, por que desconfías de los demás, o por que crees que eres el único cualificado para hacerlo;
1. Siempre estarás ocupado haciéndolo todo.
2. Estarás descontento de los demás, por que no hacen lo que tú quieres.
3. Te sentirás insatisfecho.
Es más efectivo invertir el tiempo en enseñar y formar a los demás. 
Logramos el éxito cuando hay cooperación.

Tus palabras pueden impresionar a los demás. Dirán: “qué bien ha hablado, qué interesante lo que ha dicho” pero si no practicas lo que dices, no se sentirán motivados a hacer algo. Tus acciones son las que de verdad inspirarán y les mostrarán cómo hacerlo.

Para crear buenas relaciones:
Con tu mente, piensa en lo que puedes aprender de los demás.
Con tus ojos, mira las cualidades de los demás.
Con tus palabras, valora, reconoce y aprecia sus logros.
Con tus acciones, colabora y haz algo por los demás.



miércoles, 6 de diciembre de 2017

Liberarse de los apegos y los deseos

El alma anhela profundamente ser libre y poderosa. Volar. Queremos recuperar el poder de controlar y gobernar nuestras vidas. Controlar nuestro mundo interior, no a los demás. Ésta es la clave de nuestro verdadero auto-respeto.

Y, sin embargo, nos asaltan las debilidades. La mente se distrae y divaga, las atracciones tiran de nosotros, las influencias externas nos afectan y descentran y así, las debilidades que alberga nuestro ser nos distancian de la experiencia de la fortaleza, el poder y la estabilidad.

Las debilidades surgen debido a los deseos y los apegos a relaciones u objetos. Ambos son la raíz de la intranquilidad y el pesar. Hasta que no nos damos cuenta de ello, la mente sigue corriendo en las múltiples direcciones que le dictan sus deseos y apegos.

La ilusión que ha hipnotizado la conciencia se basa en la creencia de que la satisfacción de esos deseos y la preservación de esos apegos me llenarán y harán feliz.

La realidad es que nuestro ser se vuelve dependiente y sumiso, incapaz de fortalecer el poder de voluntad. La voluntad danza como un títere al son de los deseos de la mente.

Tendremos un pensamiento poderoso, un pensamiento noble, un pensamiento elevado y sentiremos desde el corazón que queremos llevarlo a cabo. Sin embargo, a continuación, nuestro hábito de satisfacer los deseos caprichosos de la mente, hará que ese pensamiento elevado quede sumergido y debilitado. Pronto incluso lo olvidaremos.

Por tanto, necesitamos disciplinar la mente. Poner todos los deseos y apegos en cuarentena. Esto requiere coraje. Para ello contamos con la ayuda incógnita de la fuente suprema. Tenemos que abrirnos a la dimensión del silencio y conectar con la fuente de luz y poder espiritual. Nutrir la mente con pensamientos puros y poderosos, de forma regular y sistemática. Ésta es la medicina que gradualmente irá curando estas enfermedades, devolviéndonos nuestra auto-soberanía espiritual.



Ser consciente pero no crítico

En el camino de la meditación hay un dicho: “Ver pero no ver, oír pero no escuchar”, lo cual significa permanecer consciente de todas las realidades, incluso las negativas, pero no quedarnos atascados en ellas. Nos quedamos atascados porque reaccionamos. Reaccionamos juzgando, acusando, criticando, etiquetando. Hacemos esto porque nos sentimos amenazados por aquello que nos es desconocido o que no aprobamos. Tan pronto como juzgamos o criticamos lo ponemos todo en compartimentos a nuestra conveniencia, y eso entraña graves peligros. Debido a que vemos el error de la persona o situación decimos: “son así y se les ha de tratar de acuerdo a ello”. 

Cuando nuestra visión y actitud permanecen críticas hacia alguien, ellos permanecen tal y como son, ya que por mi parte no hay ninguna aportación de positividad que anime o permita que se produzca un cambio positivo. Hacemos eso constantemente, queriendo que los demás sean mejores de alguna forma, pero en lugar de ayudarles, teniendo fe en ellos y viendo sus buenas cualidades, las ocultamos, concentrándonos en su pasado, sus debilidades y sus errores. Nuestro enfoque se hace negativo, y aún así esperamos que cambien para mejor.

Cuando permanecemos conscientes de una forma desapegada, no pensamos en lo que está mal, sino en cómo podemos poner algo bien, contribuyendo con un sentimiento, actitud o palabra positivos. Tal contribución es un acto generoso, que en lugar de quejarse como hace la gente crítica, ofrece una solución. Una persona espiritualmente despierta mira de ofrecer soluciones, y no se complace quejándose. Madurez es ser completamente consciente, pero de igual forma que uno es consciente, mantenerse igualmente silencioso. Muchas cosas se resuelven por sí mismas si mi aportación es consistentemente bondadosa y tengo una motivación honesta.



martes, 21 de noviembre de 2017

Generar felicidad

Aprende a sentarte en calma y reunirte contigo mismo con tranquilidad. La paz vendrá y se sentará a tu lado.

Vive con sencillez. Eso significa sólo tomar lo que necesitas de la tierra y de la vida. La recompensa es la abundancia.

Permanece liviano. Aplica un punto final a las preocupaciones en un instante. Cuando decides vivir con liviandad en tus pensamientos y acciones, los demás te ven brillar.

Vive ahora. Disfruta de vivir el momento presente, olvida la negatividad, el desperdicio y los arrepentimientos del pasado. La positividad es el primer paso hacia la paz.

Da generosamente, de todo lo que tienes. Compartir tus regalos con los demás, sin contar su coste, garantiza que recibirás incluso más.

Practica la compasión. Encuentra el perdón. Primero para ti mismo. Después aprende que el perdón derrama bendiciones en todas las direcciones. Al perdonar a los demás, somos perdonados y sanados.

Agradece. Sé agradecido por todo lo que has recibido. La gratitud le da valor a todo lo que posees y aumenta tu alegría.

Sé amigo del silencio. Dirige tus pensamientos hacia tu interior, hacia tu esencia más profunda. El silencio invita a Dios a tu corazón y mente.

Sirve a los demás. Disfruta con servir. Pensar y actuar sólo para nosotros trae una recompensa hueca; servir a los demás crea un profundo pozo de satisfacción.

Practica la paz. La paz es la cualidad original del ser. En su forma más pura, la paz es silencio interior. Consiste en pensamientos positivos, sentimientos puros y buenos deseos. Para tener paz necesitas paciencia. Cuando eres pacífico, creas una atmósfera de paz. La paz en el mundo sólo se puede conseguir cuando haya paz en la mente de cada ser humano.

Hay felicidad cuando se usa cada momento de una manera valiosa. La felicidad es la nutrición que más fortalece. Con felicidad, haces fácil lo difícil, y liviano lo que es pesado. Permanecer feliz y compartir felicidad con los demás es un gran acto de caridad. Cuando eres feliz, entonces no importa lo que suceda, nunca sueltes tu felicidad.