sábado, 17 de octubre de 2015

Resolver los conflictos mediante la paz

El conflicto nace principalmente porque no tenemos una relación muy saludable con nosotros mismos y solemos proyectar nuestra lucha interna en los demás. Los conflictos están arraigados en nuestra mentalidad.
Somos la causa y la solución a nuestros problemas. La paz exterior depende de que cada uno consiga un mínimo de paz interior. Lo único que tenemos que hacer es permitir que fluya.
Algunos consejos prácticos para permitir que nuestra paz fluya en cada situación:

• Hay dos maneras de afrontar la turbulencia: en la superficie o en la profundidad. Permítete enfocarte en esas cualidades internas que no cambian con las circunstancias y podrás mantener estabilidad y esto a la vez te ayudará a tener más perspectiva y tomar decisiones más inteligentes ante los mismos hechos y personas.

• La gran lección es tener respeto por uno mismo. Vivimos en un mundo dónde nos tiran sal por todos lados y he de comprender que si nos duele es debido a mis heridas que están abiertas. El problema no es la sal, sino las heridas. Es necesario mirarnos hacia dentro para poder entender por qué tal situación nos hace reaccionar en lugar de culpar a los demás por mis heridas.

• La propia situación, la gente que influye en la situación, y yo son 3 variables que nos hacen danzar en pensamientos, sentimientos y acciones. Es importante darme cuenta que lo único que puedo manejar es mi actitud. Dejemos de emplear nuestra energía en intentar cambiar a los demás, son expectativas irreales que nos acaban frustrando y nos hacen perder la paz.

• En una discusión no se trata tanto de lo que se dice, sino de lo que se comunica. Imagínate un punto en la frente de tu interlocutor y que ese punto es luz y amor. Esta práctica te ayudará mucho a neutralizar tu hostilidad hacia el interlocutor y avanzaréis juntos hacia el acuerdo.

• Es esencial hacer pausas para el silencio y la reflexión a fin de permitir que nuestra intuición trabaje. Es la intuición la que encuentra caminos donde la razón se pierde y descubrirás las causas profundas y ocultas del conflicto.


Tomar decisiones

Muchas tareas requieren la cooperación de los demás y se vuelve necesario abrirse a las ideas de otros. ¿Qué sucede cuando sus ideas no nos parecen adecuadas?

Necesitamos escuchar las ideas de todos con profundo respeto, especialmente cuando tenemos que tomar alguna decisión delicada. Tenemos que escuchar a los demás y nunca reaccionar en desacuerdo de forma instantánea y cortarles. Ni siquiera nuestra cara debería mostrar que no estamos de acuerdo.

Para generar cooperación es esencial escuchar y dar respeto. Esto no significa necesariamente estar de acuerdo con las ideas de otros, pero sí darles el debido respeto a la vez que permanecemos abiertos y flexibles.

A fin de tomar la decisión correcta, necesitamos hacer que nuestro intelecto se haga muy profundo y sutil, y muy amplio a la vez. Para que nuestro intelecto se haga así, necesitamos el frescor y el oxígeno del silencio.

Cuando inculcamos en nosotros el hábito de ir al silencio y vaciar la mente e intelecto del exceso de pensamientos, entonces veremos cómo surgen respuestas nuevas y creativas, que ni siquiera se nos habían ocurrido antes y que proceden de un espacio interno de sabiduría innata. Entonces tomaremos decisiones precisas desde nuestra sabiduría espiritual.


martes, 8 de septiembre de 2015

El poder de las palabras

Las palabras pueden tener un gran impacto y efecto en los demás. Detrás de las palabras hay una intención, una motivación y una energía. Todos estos aspectos parten de nuestra consciencia.

Por ejemplo, si detrás de las palabras está la energía de la ira y la frustración, no importa cuánto trate de elegir palabras moderadas o suaves, que camuflen la emoción y la energía, la vibración detrás de las palabras revelará lo que estoy sintiendo.

Así que las palabras son un instrumento maravilloso para comunicar y expresar, sin embargo, tengo que cuidar la energía y sentimientos desde los que surgen esas palabras.

Si cada palabra tiene buenos deseos e intenciones que surgen de la consciencia espiritual, entonces tales palabras benefician nuestro estado interno. Si las palabras tienen el mínimo porcentaje de celos, criticismo o desagrado, experimentamos una pérdida a través de ellas. Si las palabras no tienen ninguna esencia, van a la cuenta del desperdicio.

El método es crear un estado de consciencia en el que nos llenemos internamente de paz, de armonía, de serenidad. Las palabras servirán a los demás cuando sean palabras que inspiran, que motivan, que alientan, que animan, que valoran y aprecian. Tales palabras serán siempre un bálsamo para los demás, nutrirán y fortalecerán las relaciones, llenándolas de confianza y cercanía.


Aspectos del silencio

Cuando usamos la palabra “silencio”, nos referimos a ir hacia el interior. Para experimentar la paz interior necesitamos experimentar silencio. Hemos desarrollado el hábito de hablar: mientras intentamos ir al silencio, nuestras mentes continúan hablándonos. Pensamientos impregnados de preocupaciones, desperdicio y temas innecesarios influencian en nuestra habilidad de experimentar silencio interior.

Necesitamos comprendernos a nosotros mismos con honestidad y amor, entonces podemos experimentar silencio.

Para conseguir la experiencia del silencio me he de regalar tiempo de calidad.

Los inventos de la ciencia han surgido del poder del silencio.
La ciencia, sin embargo, no trae paz interior.

Es esencial ir al silencio para poder liberarnos de la preocupación.
El pesar, el miedo y las dudas nos arrebatan nuestra habilidad de experimentar coraje y confianza.

Para poder experimentar paz interior necesitamos poder.
El entendimiento nos proporciona este poder. No un entendimiento intelectual, sino el que proviene de la profunda comprensión de quiénes somos.

El deseo profundo de ir al silencio será el catalizador de la experiencia.


sábado, 15 de agosto de 2015

Poder del silencio

Para cada situación de la vida, podemos encontrar una solución precisa si desarrollamos la práctica de permanecer en introspección y experimentar el poder del silencio.

En general, siempre que alguien crea un invento nuevo y potente, lo hace en secreto, lejos del bullicio y la extroversión.

Siempre que dispongamos de tiempo, mientras llevamos a cabo nuestras responsabilidades o mientras escuchamos o compartimos, podemos practicar el entrar en el silencio, en la conciencia desapegada del cuerpo físico y del mundo físico.

El estado interno poderoso que se genera con esta práctica nos capacitará a encontrar una solución para cada problema o situación. A la vez, a medida que dominamos esta práctica, seremos capaces de dar a los demás la experiencia de paz y poder espirituales.

Para conseguir esta experiencia, un método práctico es concentrar desde nuestro interior toda la atención en un punto, considerando que ese punto es la forma de nuestra esencia espiritual. Y, a continuación, abrirnos a la experiencia de paz y silencio que emana de forma natural desde el punto, la consciencia, el ser.

Dedicando tiempo cada día a esta práctica, desarrollaremos una atracción natural hacia el silencio interior, hacia esa conexión con la fragante esencia de nuestro ser espiritual. Desde ahí nos abriremos a un nuevo mundo de percepciones sutiles y profundas, que nos permitirán comprender y discernir qué respuesta hemos de dar ante las situaciones prácticas de nuestras vidas.


Nuevas perspectivas del tiempo

El concepto del tiempo lineal, es decir, con un inicio definido y un final, no es una idea universalmente aceptada. Muchas personas, especialmente en Oriente, creen que el tiempo es cíclico, es decir, que tiene su propio ritmo natural de repetición de expansión y contracción, crecimiento y decadencia. Existe una considerable evidencia, especialmente en el mundo de la naturaleza, que apoya esta perspectiva. Por ejemplo, el ciclo de las cuatro estaciones (primavera, verano, otoño e invierno), del agua, del día y la noche y las mareas.

En algunas tradiciones orientales hay un entendimiento de que la historia y geografía del mundo se puede interpretar en términos de cuatro edades o estados, denominados edades de oro, de plata, de cobre y de hierro. La ‘edad de oro’ representa un período en el que las almas en la tierra son completamente puras, pacíficas y positivas, viven en completa armonía y el mundo está lleno de belleza y abundancia. Después se produce un declive gradual, a medida que pasan las otras edades y se alcanza la ‘edad de hierro’, que refleja el estado final degradado tanto de las almas como de la naturaleza, cuando las energías físicas y espirituales están en su nivel más bajo.

Entre el final de la ‘edad de hierro’ y el principio de la ‘edad de oro’ existe un estado transicional, conocido como la ‘edad de la confluencia’. En este período, los seres humanos reconectan con su identidad espiritual verdadera y se involucran en retornar a su estado original de energía pura con la ayuda del Ser Supremo. Debido a que el mundo físico externo es un reflejo del estado de nuestro mundo espiritual interior, este cambio de consciencia y los cambios que a su vez se generan en el carácter y comportamiento de las almas, propician el inicio de una nueva edad de oro.

La perspectiva cíclica de entender el tiempo, la naturaleza y nuestra propia historia puede ser controvertida pero es a la vez fortalecedora y tranquilizadora, comparada con el modelo lineal, que no ofrece ninguna luz al final del túnel.


jueves, 23 de julio de 2015

El poder de los pensamientos puros y elevados

El tesoro más elevado es el de los pensamientos. Los pensamientos elevados son la base de una vida espiritual. El tesoro de los pensamientos es muy poderoso. Con los pensamientos podemos ir a la experiencia del silencio en un segundo. Podemos ir con nuestra mente a donde deseemos.

Estemos sentados o realizando acciones, con el tesoro del poder de los pensamientos podemos experimentar cercanía hacia las personas en las que estemos pensando. Cualquier estado que deseemos adoptar, sea elevado, sea de felicidad o sea de confusión o de debilidad, es fruto de nuestros pensamientos.

Con el pensamiento de un segundo “soy un alma pacífica”, podremos conectar con una experiencia positiva de paz. En el momento en que tenemos el pensamiento “soy un alma débil, no tengo fortaleza”, entonces en un segundo la felicidad desaparece. Experimentamos angustia en nuestro estado interno. Sin embargo la base de ambos estados son los pensamientos.

Al comprender la vital importancia de la calidad de nuestros pensamientos, nos damos cuenta de la necesidad de evitar o transformar los pensamientos débiles e inútiles en nuestra mente. Cuando desperdiciamos el tesoro de los pensamientos eso debilita nuestro intelecto y nuestro estado, generando confusión e imprecisión en nuestra toma de decisiones. La velocidad de los pensamientos se vuelve muy rápida. Debido a su gran velocidad, perdemos la habilidad de controlarlos. Puede que nos preguntemos: “No recuerdo haber realizado ninguna acción negativa, pero ¿por qué he perdido mi felicidad?”. La causa de ello son los pensamientos débiles e inútiles.

En la meditación Raja Yoga también creamos nuestro estado a través de los pensamientos: “soy un alma, un punto de luz brillando en el centro de la frente, mi naturaleza verdadera es de paz y pureza”. Con estos pensamientos elevados y con concentración del intelecto, experimentamos nuestra naturaleza original. Éste es el enorme poder de los pensamientos.